Sobre la relatoría

A través del blog Enganchando los Hilos hemos ido tejiendo un relato del proceso de creación de “La hierba siempre volverá”. Nuestra intención ha sido ir contando este proceso respetando en lo posible el itinerario que iba recorriendo la propia obra aunque sabiendo que siempre avanzábamos un poco por detrás de lo que estaba sucediendo realmente. Para eso hemos seguido una ruta que comienza con la elaboración del texto o dramaturgia, continúa con la puesta en escena y tiene su etapa final en las representaciones de la obra. Y es que sabíamos también que queríamos relatar con cuidado y, para eso, teníamos que hacerlo despacio.

En relación a esto de relatar despacio, hemos aprendido bastante sobre la importancia de tener en cuenta el paso del tiempo para realizar bien un trabajo como éste. En muchas ocasiones resultaba imposible documentar algo que estaba sucediendo en ese preciso instante o bien que parecía en ese momento irrelevante, pero al pasar los días y ejercitar el recuerdo brotaba en la memoria aquello que no había podido ser anotado en su momento o que, tiempo después, aparecía como muy relevante.

Además, se nos planteaba el reto de intentar hacer al mismo tiempo dos tareas que podrían parecen incompatibles pero que pensamos que se necesitan una a la otra.
La primera era visibilizar, es decir, mostrar el proyecto hacia fuera. Sobre todo con la intención de parecer replicables, de motivar y animar a otras gentes y barrios que podrían estar pensando en emprender un proyecto de teatro comunitario.
La segunda, en cambio, era construir una mirada más interna, ir armando una visión del proceso que estuviera dirigida también hacia dentro, que facilitara el que los diferentes agentes que participamos en esta aventura pudiéramos compartir nuestras aprendizajes, valoraciones y preocupaciones. Pensamos que esto nos podría ayudar a encarnar en nuestro día a día los valores de inclusión y transformación que impulsan el teatro comunitario. Transformarnos nosotras para transformar nuestro entorno. Y viceversa.

La responsable de sacar adelante esta relatoría ha sido una de las profesionales de Atelier de Ideas S.Coop. Para su realización han sido imprescindibles una serie de textos y trabajos previos que vale la pena resaltar. Uno de ellos fue la tarea de relatoría realizada anteriormente en el proyecto del festival de danza Trayectos La Máquina de Bailar, para el que ya se citaron algunos textos previos muy enriquecedores. Sirvió también de valioso contraste y fuente de interesantes sugerencias una relatoría ajena pero realizada también en torno a un proceso teatral. Se trata del proyecto Dirty Room de Juan Domínguez y Victoria Pérez Royo. Otra guía, ética y metodológica, fue la proporcionada por las reflexiones presentadas por Atelier de Ideas S.Coop en las últimas jornadas de Sociología Ordinaria a partir de su experiencia en el proyecto Cartografía de la Vida Cotidiana de Guadalaviar (en este enlace a partir de 2:56:30). Y también, a última hora, encontramos y nos encantó la manera de relatar su proceso por parte de las responsables de la investigación altoaragonesa titulada Tócate Mucho.

Otra cuestión importante ha sido que este trabajo de relatoría ha intentado desde el principio contaminarse de la dinámica del propio del grupo, por ejemplo haciendo lo más colectiva posible cada tarea o siguiendo el criterio de enseñar sin pudor los “descosidos” de nuestra ropa.
Por eso todos los textos presentan una autoría anónima o colectiva aunque en muchos de ellos han participado o han sido escritos directamente por muchas personas del grupo como Alicia, Dani, Esperanza, Feni, Maribel, Pilar, Rosa, Virginia… a todas ellas nos gustaría mostrar desde aquí nuestra admiración y agradecimiento.

En este mismo sentido de procurar que el trabajo de la relatoría pudiera llegar a ser sentido como propio por el grupo en su conjunto, se siguió con todo rigor el criterio de nunca publicar un texto de o sobre alguien sin que esa persona o personas conocieran su versión definitiva y le dieran su visto bueno.

Todo esto conllevó algunas dificultades, por supuesto. Tal vez una de las más evidentes fue, respecto al colectivo en su conjunto, el cuidado que se procuró tener para no decepcionar sus posibles expectativas de expresión y reconocimiento. Y otra también, tanto para las personas profesionales como las que no lo eran, requirió el esfuerzo para no sobrecargarles con un trabajo no remunerado y adicional al que ya realizaban en sus diferentes roles dentro del proyecto. Fue difícil también encontrar los tiempos adecuados para presentar y mantener al corriente al grupo del planteamiento y desarrollo del trabajo de relatoría y, con los tiempos apresurados de la puesta en escena, esto ya se volvió prácticamente imposible.

Un dilema importante se produjo a raíz de la intención de hacer un relato no solo despacio sino también desde cerca, es decir, desde dentro. El tiempo de presencia en las actividades del grupo se fue alargando de manera casi imperceptible y esto repercutió en la necesidad de dejar de considerar una buena parte de este tiempo como trabajo profesional para pasar a asumirlo como aportación personal fuera del tiempo laboral. Algunas preguntas quedaron el aire con este planteamiento. ¿Es más o menos profesional excederse de lo laboral, implicarse personalmente y contar muchas horas no como empleo sino como trabajo relacional y de cuidados? En ese caso, ¿de qué profesionalidad estamos hablando, de una no implicada? Para esta última pregunta sí que tenemos respuesta y es claramente un no. No es posible un trabajo como el planteado desde la no implicación personal. ¿Cómo resolver a nivel económico este desborde de lo laboral por la implicación personal? Esta última pregunta, en cambio, sí que queda abierta para experimentar en futuras experiencias.

Y otra pequeña dificultad, relacionada con esto último, fue la de compaginar la participación como vecino-actor en los ensayos de la puesta en escena con la continuidad del trabajo de registro, documentación y relatoría del proceso. Demasiadas emociones fuertes como para mantener en todo momento ese extrañamiento adecuado y hasta necesario para realizar en condiciones un trabajo como éste.

tiempo y relatoria

Todos estos retos hemos intentando afrontarlos combinando nuestros aprendizajes en las disciplinas de la etnografía y la facilitación, jugando a mezclar la descripción de las relaciones entre las personas con el esfuerzo en ayudarles a conseguir los objetivos que se habían planteado. Esperamos haberlo conseguido en alguna medida.

Una posible conclusión final es que para hacer una relatoría de calidad parecería que hace falta ser parte del proceso del grupo. Nunca se puede contar desde fuera, siempre hay que hacerlo desde dentro aunque sea parcialmente. Y entonces se plantea el problema de cómo hablar desde un “nos-otras” que no sea un sujeto subalterno. Una pista podría ser pensar en cómo el propio grupo de teatro se ha lanzado a hablar en nombre del barrio sin serlo completamente, igual que la relatoría ha estado hablando en nombre del grupo sin serlo literalmente.

Enganchando los Hilos

Hola. Los saludos nos encantan. Que vaya bueno

¿Para qué sirven los saludos? Su función principal es la de reforzar el sentimiento compartido de formar parte de una misma comunidad entre las dos o más personas que se saludan. Decir “hola”, “buenas tardes”, etc., es una forma de decir “tú y yo formamos parte de algo común” y, al decirlo, de hacerlo presente y real.

Tal vez por eso Juan, nuestro dramaturgo, nos pidió que elaborásemos un listado formado por las diferentes formas de saludarse que había en Zaragoza y en el barrio del Gancho. También, simplemente, las que recordáramos de antes, del pueblo quizás, y las nuevas formas de saludarse en los diferentes idiomas que se escuchan por el barrio.

Así que abrimos un apartado en la carpeta de información digital que compartimos entre todos los miembros del grupo, que titulamos “Formas de saludarse”, y enviamos el enlace a nuestro grupo de whatsapp para que cualquier compañera pudiera ir completando un primer listado de saludos que algunas personas de la Comisión de Dramaturgia habíamos comenzado a escribir. Como primer intento no estaba mal encaminado pero pensamos que no acabó de funcionar del todo: nadie respondió ni completo la lista.

Entonces volvimos a la carga, insistiendo esta vez con un mensaje en nuestro grupo de whatsapp. Pedimos por favor que a quien se le ocurriera algún saludo o saludos se los enviara por privado a una de las personas de la Comisión de Dramaturgia y esta vez sí fuimos recogiendo más saludos que, desde la Comisión, fuimos añadiendo al listado.

Entonces este precioso listado de formas de saludarse pasó a disposición de Juan, de todas nosotras y, a partir de ahora, de todas las personas que lo leáis. No os cortéis en usarlo, los saludos son de todas y ya hemos dicho cuánto nos gustan. ¡Un abrazo!

-Hola
-Qué pasa
-Qué pasa pues
-Buenas…
-Muy buenas
-Buenos días
-Que tal
-Eyyyy
-Adiós, adiós
-Gestuales: choque de puños cerrados, choque de palmas, barbilla arriba, cabeza abajo
-Mira el rey de Roma por dónde asoma (cuando están unas y aparece otra de la que hablaban)
-Mira quién fue a hablar
-Hola amante
-Sabaj al jair
-Sabaj an nur
-Holiiiii
-Salud vecina
-Chao
-Hola corazón!
-Qué pasa bonita
-Namaste
-Agur
-Hola bellas flores
-Ya esta aquí la alegría de la huerta
-Ya ha venido lo más bonito del mundo
-Éramos pocos y parió la abuela
-Jelou
-Ciao bella
-Ni hao
-Ey, que haces?
-Como andamos?
-Qué hay?
-Qué hay de nuevo?
-Dónde te metes?
-Cómo te va?
-Qué te cuentas?
-Qué pasa tío/a?
-Cómo te trata la vida?
-Qué pasa wei?
-Co
-Pasa pues
-Aloja
-Konnichiwa (japonés)
-Ahlan en hassania (dialecto saharahui)
-Ya estás aquí?
-Ya has venido?
-Subes p’arriba?
-Bajas p’abajo?

Enganchando los Hilos